
Mi querida mañana invernal,
llegas a desnudarme el olvido,
a doblarme en sigilo...
Estás y no en mis páginas de
escritora febril de tiempos robados.
Ícono devastador de solemnes
silencios...
¿Qué deseas de mí que no
haya ya entregado?
Este reloj insomne que me mira
inefable pasar y pasar su péndulo
grave de días sin su Amor.
Sólo estar ViVa... ya es MuchO