Sálvame.
Por mí misma ya no puedo volar...
La rama verde del árbol de la vida,
Se quedó perpleja de tanta cobardía.
Parada en medio de la mañana...
Ciega de besos, olvidada de caricias...
Escribí tu nombre con las letras de la distancia...
Y me encogí silente, para verte en los pensamientos...
Días y noches... Sometida al vaivén de la nostalgia,
¿Quién puede abrir el mar?
Caminé tras la promesa de la brisa invernal de besos confusos
Y cada hoja con su color... Me decía que el tiempo
Ya no estaba... Y en su lugar
Sólo emergía una diáfana melodía estival.
No puedo precisar dónde y cuándo renuncié a todo
Ahogada...
Amarrada
Y Mutilada ...
Condenada a vagar eternamente entre los recuerdos
De mi sordo devaneo de amor.
trasnoche... y poemas...
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Lo árido... |
8 comentarios:
¿Quién puede abrir el mar?...Me quedé atrapada en esa imagen.
El tópico del amor siempre nos alerta los sentidos y nos incita a escribir.
Buen escrito compatriota.
Abrazos.
El amor fue el causal.
Taty... Es el tópico que ahoga la razón y el equilibrio. Gracias! Saludos. Feliz aniversario de la patria. Te sigo.
David... El amor es siempre... Es el causal... En todos los ámbitos... No crees? te leo. gracias.
Mucho dolor, y mucha ternura, en esos versos apasionados. Emocionan.
Un gran abrazo desde Madrid.
Antonio! Es verdad... La tristeza en sí genera extrañamente belleza... Saludos. Chilenos para ti!
Precioso. Gracias por compartirlo.
José maría, gracias a ti por sentirlo.
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