Sálvame.
Por mí misma ya no puedo volar...
La rama verde del árbol de la vida,
Se quedó perpleja de tanta cobardía.
Parada en medio de la mañana...
Ciega de besos, olvidada de caricias...
Escribí tu nombre con las letras de la distancia...
Y me encogí silente, para verte en los pensamientos...
Días y noches... Sometida al vaivén de la nostalgia,
¿Quién puede abrir el mar?
Caminé tras la promesa de la brisa invernal de besos confusos
Y cada hoja con su color... Me decía que el tiempo
Ya no estaba... Y en su lugar
Sólo emergía una diáfana melodía estival.
No puedo precisar dónde y cuándo renuncié a todo
Ahogada...
Amarrada
Y Mutilada ...
Condenada a vagar eternamente entre los recuerdos
De mi sordo devaneo de amor.
trasnoche... y poemas...
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Lo árido... |