Atenta... uno a uno el dos y el tres van y vienen... gotas de rocío que emanan por la piel así sólo así el vítores de ese impulso soterrado despliega el endeble sueño de vivir este Amor
ecos de nudo poético en un día casi estival, que no hay amor que no hay paz que no hay que no hay futuro No... no y no, yo creo apuesto y sigo, hay hay, mucho y más. Sólo estar ViVa... ya es MuchO
para que tapices el Océano entero con mis versos chilenos... para que puedas abrir la pausa de lo eterno vengo a infundir la flama prístina de mi denodada pasión, y así pétrea y vasta erijo un "Gaudí" inmortal junto, sin dudar, siempre junto a ti.
porque siento que falté que al menos en algo llegué y que aquellos retruécanos vinieron por sí solos a competir con la Soledad con el gélido ignoto sentido de péndulo vital en que creí estar.
Afloro y el mundo no sabe qué decir o hacer! Vuelvo y no existen palabras que palpar o sentir! Erijo y el mundo es mi habitáculo pequeño... nada puede escapar a mi ser, y es que si el amor fluye ciego, ciega es la dicha qué más da.
Lo que importa es la intensidad de un beso, de una mirada... de una inmortalidad.
Si he de morir elevándome, iré prístina hasta tu centro, y ahí me quedaré pertrecha, oyendo los latidos de tu
Dios... el simus el Universo... lo sobrenatural... Arrojó al mundo a las mujeres! Ellas, seres vestidos de suavidad, con una aparente fragilidad dieron un paso al frente, y Crearon, con su forma, con su sangre con sus latidos con su láctea verbosidad al ser más poderoso de la tierra... Al hombre.
Una mujer fue llamada para el acto férreo de la maternidad... Una mujer y no otro ser catapultó el goce de la creación.
Casualidad? Determinismo?
Predeterminación? Lo que fuera, sino amamanta cría igual, sino da a luz, despeja al ojo para el encuentro estelar... Si alguien gime... Ella está ahí para tu suerte, se llama hermana, hija compañera de trabajo... amiga, polola? Esposa, amante. da igual.
Este es mi refugio llego aquí trasnochada... aguerrida, y sangrante. este es mi cubículo en donde lamo las heridas espartanas que dejaron en mí la caída y el ocaso.
Este y no otro es mi destino...
Bestia errante. Camino gris de témpanos enlutados...
No tengo montaña ni arroyo ni vergel.
Se fueron todos de una sola vez... a la cesta de papel.
el minuto de mi vida ... inicia un reloj sin salida, se crea la mañana de un solo día, es el tiempo mío... egoísta y prodigio, de versos intensos, que nacen para la noche.